MAG POP
martes, julio 11, 2006
Festivelda pop 2006
De carácter marcadamente nacional, Festivelda se logra consolidar como festival en la escena indie veraniega tras el éxito de público y buen nivel de los conciertos.
Algo más del millar de personas se congregaba en la localidad alicantina para asistir a uno de los festivales de reciente creación, que, apostando por lo seguro y sin contraer riesgos, (a tenor de las bandas en cartel), trata de consolidarse en el calendario de festivales.
Abrían fuego Lori Meyers. A la banda granadina le tocaba presentar los temas de su último trabajo, “Hostal Pimodan”, ante un público que quizá no se había metido de lleno en la vorágine del festival. Aún así se pudo apreciar una buena evolución de su directo frente a ciertas fechas de la pasada gira que habían sembrado alguna que otra duda entre sus fieles. “Dilema” o el “Aprendiz”, fueron de las más celebradas, aunque quizá composiciones de su anterior trabajo, “Viaje de Estudios”, sean más rotundas y prácticas para el directo.
A los sevillanos de Maga, por su parte, se les presuponía la cuota de pop más intimista y el momento más tranquilo del festival. Sin embargo, ofrecieron un set que, aunque siempre compacto e incluso algo etéreo por momentos, fue más rockero y menos experimental que de costumbre. “Hormiga” y “Al dictado” están a la altura del megahit “Agosto Esquimal”, el momento álgido del festival hasta entonces, y muestran que son capaces de ser ellos mismos, de estar a la altura del sonido de sus discos, y de no desfallecer en directo pese a la difícil performance de noise, postrock y pop que llevaron a cabo en el concierto.
Para La habitación Roja todo fue más fácil. Se encuentran en un momento dulce, les aclama el público y mayor parte de la crítica que nunca y su trayectoria en el directo no hace más que ir hacia arriba. Quizá la parte negativa del show radicara en que sólo se atreviesen con uno de los temas, (“El pase de la muerte”) incluidos en su reciente EP, quizá porque deseen madurarlos algo más en el directo. En cambio sonaron hits que resultan demoledores como “El eje del Mal”, “Scandinavia” o “Crónico”. La banda estrella de la noche demostró que sabe manejar a las mil maravillas las guitarras más urgentes y bajos esquizofrénicos junto con los medios tiempos y momentos de atención a la voz de Jorge (que ha pulido sobremanera su técnica). Lástima que por motivo de horarios la organización, en un error de bulto, decidiera acortar el show de los valencianos, lo que supuso el justificado enfado en el fondo pero no en las formas del cantante, quien si embargo ya ha emitido una nota pública de disculpa en la página web del grupo. Grandiosos en cualquier caso.
Y con el listón así de alto, Second estuvieron ciertamente a la altura. El fuerte de la banda murciana está en el directo, y su pose anglosajona, (Jose Ángel Frutos tiene trazos de Brett Anderson), no hace sino invitar al público a interactuar aún más con la banda, que, exhibiendo el mejor sonido de la noche, se apoya en los éxitos de su último trabajo, “Invisible”, para construir un show rotundo, de calidad, en el que todas las piezas encajan. Tienen la fórmula para ganar: frontman y un puñado de grandes canciones. Entre ellas, “Invisible”, “Línea Imaginario” y “Horas de Humo”, coreadas y bailadas por el satisfecho público.
Y para terminar, Cycle volvieron a demostrar que en el terreno de los hypes, las arenas movedizas se pueden encontrar a cada paso para ahogarse y no levantarse más. En nada los ha ayudado su reciente cambio de formación, pero es que el formato y las canciones están algo más que quemadas durante bastante más de un año a lo largo y ancho de la geografía española, y ni siquiera hits como “Confusion” o “Apple Tree”, a medio gas y deslabazados, consiguen levantarlos y rescatarlos del sopor que provoca una banda que ha demostrado ser finalmente lo que muchos preveían, nada más que un producto comercial enmascarado en el universo alternativo.
Algo más del millar de personas se congregaba en la localidad alicantina para asistir a uno de los festivales de reciente creación, que, apostando por lo seguro y sin contraer riesgos, (a tenor de las bandas en cartel), trata de consolidarse en el calendario de festivales.
Abrían fuego Lori Meyers. A la banda granadina le tocaba presentar los temas de su último trabajo, “Hostal Pimodan”, ante un público que quizá no se había metido de lleno en la vorágine del festival. Aún así se pudo apreciar una buena evolución de su directo frente a ciertas fechas de la pasada gira que habían sembrado alguna que otra duda entre sus fieles. “Dilema” o el “Aprendiz”, fueron de las más celebradas, aunque quizá composiciones de su anterior trabajo, “Viaje de Estudios”, sean más rotundas y prácticas para el directo.
A los sevillanos de Maga, por su parte, se les presuponía la cuota de pop más intimista y el momento más tranquilo del festival. Sin embargo, ofrecieron un set que, aunque siempre compacto e incluso algo etéreo por momentos, fue más rockero y menos experimental que de costumbre. “Hormiga” y “Al dictado” están a la altura del megahit “Agosto Esquimal”, el momento álgido del festival hasta entonces, y muestran que son capaces de ser ellos mismos, de estar a la altura del sonido de sus discos, y de no desfallecer en directo pese a la difícil performance de noise, postrock y pop que llevaron a cabo en el concierto.
Para La habitación Roja todo fue más fácil. Se encuentran en un momento dulce, les aclama el público y mayor parte de la crítica que nunca y su trayectoria en el directo no hace más que ir hacia arriba. Quizá la parte negativa del show radicara en que sólo se atreviesen con uno de los temas, (“El pase de la muerte”) incluidos en su reciente EP, quizá porque deseen madurarlos algo más en el directo. En cambio sonaron hits que resultan demoledores como “El eje del Mal”, “Scandinavia” o “Crónico”. La banda estrella de la noche demostró que sabe manejar a las mil maravillas las guitarras más urgentes y bajos esquizofrénicos junto con los medios tiempos y momentos de atención a la voz de Jorge (que ha pulido sobremanera su técnica). Lástima que por motivo de horarios la organización, en un error de bulto, decidiera acortar el show de los valencianos, lo que supuso el justificado enfado en el fondo pero no en las formas del cantante, quien si embargo ya ha emitido una nota pública de disculpa en la página web del grupo. Grandiosos en cualquier caso.
Y con el listón así de alto, Second estuvieron ciertamente a la altura. El fuerte de la banda murciana está en el directo, y su pose anglosajona, (Jose Ángel Frutos tiene trazos de Brett Anderson), no hace sino invitar al público a interactuar aún más con la banda, que, exhibiendo el mejor sonido de la noche, se apoya en los éxitos de su último trabajo, “Invisible”, para construir un show rotundo, de calidad, en el que todas las piezas encajan. Tienen la fórmula para ganar: frontman y un puñado de grandes canciones. Entre ellas, “Invisible”, “Línea Imaginario” y “Horas de Humo”, coreadas y bailadas por el satisfecho público.
Y para terminar, Cycle volvieron a demostrar que en el terreno de los hypes, las arenas movedizas se pueden encontrar a cada paso para ahogarse y no levantarse más. En nada los ha ayudado su reciente cambio de formación, pero es que el formato y las canciones están algo más que quemadas durante bastante más de un año a lo largo y ancho de la geografía española, y ni siquiera hits como “Confusion” o “Apple Tree”, a medio gas y deslabazados, consiguen levantarlos y rescatarlos del sopor que provoca una banda que ha demostrado ser finalmente lo que muchos preveían, nada más que un producto comercial enmascarado en el universo alternativo.

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