MAG POP
lunes, julio 03, 2006
Popmission 06

Tras un año de paréntesis, Popmission ha vuelto a arrancar desde cero en este 2006, manteniendo el carácter benéfico que lo identifica, y, desde la aceptación de las limitaciones que le son propias a un festival de estas características, ha sabido este año sentar las bases para crecer como evento musical, cambiando a un recinto más pequeño donde se pudiese conformar un ambiente mayor y mejor para el pop-rock de las bandas, todas ellas punteras del panorama nacional, que allí se daban cita. Y de esa manera es como fue todo un éxito, tanto a nivel organizativo como musical. El objetivo, donar los beneficios a los que más lo necesitan, así lo merecía.
Con el sol todavía arriba, y una afluencia de público discreta y que iría creciendo a medida que subía el nivel de las bandas, se daba el pistoletazo de salida a la jornada central de Popmission 06. La banda local Audio abría el certamen, exhibiendo un correcto directo, indie-rock plagado de buenas melodías, al igual que Rumor!, veterano quinteto murciano cuyo rock supo estar a la altura del evento. Más tarde Inkeys aparecieron dejando un gran sabor de boca, siendo la banda de entre las tres que tomaban parte de la escena murciana que mejores tablas exhibió sobre el escenario. Su pop-rock alcanza gran calidad en el directo y puede ser una de las bandas murcianas a seguir en el futuro, máxime cuando se van a poner a las órdenes de Raúl Tatxin, mismo productor de los últimos y exitosos Second.
Fueron éstos últimos quienes hicieron despertar a la mayoría del público asistente del letargo en el que estaban sumidos. Se sintieron como en casa y así lo trasmitieron. Debido al corto lapso de tiempo que les otorgó la organización, quizá debido a su inmediato viaje a Pamplona para telonear a Shakira (.!), soltaron sus hits más eficientes del momento, “Horas de Humo”, “Línea Imaginaria” e “Invisible”, de una tacada y al comienzo del show, lo cual no les salió nada bien debido a los graves problemas de sonido que se dieron durante toda la primera parte del setlist. Sus seguidores se quedaron a medias, sabiendo de la potencia que tienen los murcianos en directo y que no terminaron de desplegar.
Tras una larguísima espera, Iván Ferreiro, quizá el más esperado del cartel por el público asistente, volvió a tener otra noche triunfal, los fans lo llevan en volandas y ayudan a que su repertorio crezca en intensidad. Su banda estrenó nuevo miembro, con el cual, y tras despertar los técnicos de sonido que habían martirizado a Second, hicieron sonar sus habituales éxitos con buena contundencia rock. “Turnedo” o “Estrella de la Muerte”, con la que inició el gallego, fueron directas al foso, que terminó por rendirse al quinteto del escenario con la performance de los siempre esperados cortes de Los Piratas, en este caso “Equilibrio” fue la elegida. Interesante también los cuatro temas de adelanto de su próximo trabajo, canciones de rock desgarrado y alguna melodía prometedora es lo que dejó ver el ex pirata.

Sidonie, por su parte, parecen haber guiado su directo hacia una mayor consistencia y seriedad, cualidades cuya falta se ha acusado en el pasado, apoyados en partituras de mayor madurez que las de sus anteriores trabajos, como “Dos murciélagos” o la propia “Fascinado”, y que permiten dotarles de más garra cuando están subidos al escenario. Ya no son los tres payasetes a los que se íba a ver bailar, cantar un par de canciones y reírse con sus disfraces, aunque ahora terminen portando unas máscaras. Han crecido como banda, y su nuevo pop-rock en castellano se destapó como una grata experiencia ante los allí congregados.
Por último, Astrud se asentaron en la gran regularidad que caracterizan sus venues para ofrecer el derroche de cualidades como artistas al que nos tienen acostumbrados y al que rara vez dejan plantado. Fue quizá una de las noches más rock que se le recuerdan a los catalanes, acompañados esta vez por percusión y sin utilización de teclados que le dan el toque technopop a sus composiciones. “La Culpa”, “La Boda” o “Todo nos parece una mierda” tuvieron un toque guitarrero que sirvió para sintonizar mejor con lo que hasta entonces se había visto en el festival además de permitirnos disfrutar de la faceta más seria de Manolo y Genís, menos humorísticos y más prácticos que nunca. El momento del concierto y del festival, “Bailando”, un himno del pop bailable que no acostumbran a incluir en sus conciertos y que fue recibido por el público con gran entusiasmo.

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