MAG POP
martes, agosto 29, 2006
Crónica del FIB 2006
La duodécima edición del festival castellonense nos ha deparado grandes momentos a los amantes de la buena música, desde las históricas actuaciónes de Pixies, Depeche Mode y del del incandescente Morrissey pasando por los huracanes The Strokes y Franz Ferdinand o la elegancia hecha pop de Echo And The Bunnymen. Y como que uno no es Dios y no puede estar en todas partes, son todos los que están, pero no están todos los que son.
Pixies Algo lángu
idos, lentitos y con un flojo sonido que les hacía notar distantes se presentaba la banda de Frank Black en el Escenario Verde. Evidentemente, en nada les ayudó el parón de veinte minutos provocado por el abatimiento parcial de las vallas de seguridad del escenario, tras el cual volvieron con una acertadamente pausada “Wave of Mutilation”. Menos mal que se basaron en el repertorio de finales de los 90, el mismo que los hizo grandes, y con “Levitate Me”, “Monkey Gone To Heaven”, “Where’s My Mind”, “Here Comes Your Man” o “Debaser”, (que finalmente no será recordada como uno de los momentos de esta edición), salvaron un show que nació gafado. Cerró esta vez Kim Deal con “Gigantic”.
Echo & The
Bunnymen El ahora sexteto que lidera Ian McCulloch son unos maestros en el manejo de mil recursos musicales en el escenario, la guitarra de Will Sergeant sigue ofreciendo cursos acelerados de cuerdas al respetable, que disfrutó como nunca de cortes de LP “Siberia”, como “Stormy Weather”o “Of a Life”, sin echar en falta los mayores clásicos de la banda, especialmente “The Killing Moon”.
The Stroke
s El comienzo con “Juicebox” preveía el triunfo total. Eran quizá el último gran islote que le quedaba al FIB por conquistar, y los neoyorquinos cumplieron ofreciendo un set demoledor, sin apoyarse excesivamente en el frágil “First Impressions of Earth”, y disparando sin parar temas de su obra central, “Is This It”. Casablancas ejerce de frontman pero no apabulla, demostrando que estan a años luz de contemporáneos hypes como The Libertines. Y es que el tiempo da la razón. “Reptilia”o “Last Nite” sonaron ya a clásicos atemporales en un escenario que acabó rendido a sus pies. Thanks.
Mojave 3 Servidor se encontraba
esperando “Breaking The Ice” como agua de Mayo, cuando se dio cuenta de que Neil Hastead, el más americano de los ingleses, tenía muchísimo más que ofrecer que las nuevas efervescencias de su “Puzzles Like You”, esto es, brochazos de Folk-pop y destellos de americana en un escenario demasiado hooligan para las trazas de los de Reading.
The kooks L
a banda de Luke Pritchard andaba pavoneándose por backstage momentos antes del concierto como si la cosa no fura con ellos, y salieron victoriosos del escenario principal disipando todas las dudas acerca de su programación en el mismo. “Naive” o “Sofa song” sonaron rotundas y urgentes, demostrando que son una de las bandas con más futuro de la nueva ola británica.
El Columpio Asesino Han podido continuar en esta edición su relación amorosa con el festival (saltaron a la fama como vencedores del proyecto Demo) en lo que era su gran prueba de fuego, y lo solventaron a base de intensidad de guitarras, bases y detalles electrónicos para un fenomenal directo. Especialmente celebrada fue “¡Aha…!”, el sudoroso Vodafone FIB Club resultó ser el escenario perfecto para el bizarrismo y la trangresión del que se ha convertido en uno de los temas de esta edición.
Morning Runner Menuda cara debieron poner Matthew Greener y los suyos el día que les comunicaron que cerraban el escenario Verde después de la avalancha Franz ferdinand. El poco público asistente que quedaba a esas horas – la mitad de estaba ya sumido en la vorágine electrónica – asistió a un show muy deslucido, que únicamente se levantó con “Burning Benches”, y que solo agradecieron los fans de Coldplay que se encontraron ante un fiel reflejo de su banda favorita. Hay que revisar ese orden de actuaciones, señores de Maraworld. Nada Surf, por ejemplo, hubiesen dado mucho más juego en el fin de fiesta del Sábado.
Morriss
ey Apareció (ja) el megacrooner de nuestros tiempos ante para hacer frente a las más grandes expectativas que se habían creado este año con una imagen de Oscar Wilde dominando el escenario para hacernos recordar que la poesía sigue estando muy cerca de la música. El comienzo con “Panic” hizo presagiar una gran noche plagada de jitazos, y así fue durante la primera mitad del show, con el ex Smiths paseando modelitos de Mark & Spencer y exhibiendo su clásica pose de león dominante. “Irish Blood , English Heart”, “The Youngest was The Most Loved”, “First Of The Gang To Die” o “You Have Killed Me” iban cayendo en un concierto que utilizó para homenajear a Syd Barret y que fue de más a menos, dando paso a una segunda mitad plagada de medios tiempos y baladas como “Let Me Kiss You” que terminó dejando fríos a los no iniciados en la asignatura Morrissey. Le dio tiempo a pedir tímidas disculpas por su espantada de hace dos años, si bien lo ideal hubiese sido hacerlo con “Suedehead”, la cual se echó en falta al igual que “There’s a Light That Never Goes Out”. Sobresaliente de cualquier forma. “Perdona siempre a tu enemigo, no hay nada que le enfurezca más” (Óscar Wilde)
Depeche Mode
Más de uno se frotaba los ojos cuando veía a los de Basildon en el cartel del FIB 2006. Son una de las bandas con más seguidores en todo el mundo y su inclusión ha supuesto un hito en la programación del festival. Guitarreros como nunca, y con un Gahan exhibicionista hasta las trancas, agarrando sus testículos con descaro para hacer las delicias de los asistentes. Mucho ayudó que el escenario fuese dignamente adaptado al show de luz e imágenes que ofrecen en sus fechas de gira. Su ya clásica retahíla de hits “World in my Eyes”, “Photographic”, “Somebody” o “Behind The Wheel” (celebradísima por los “compis” que se dignaron a visitarnos desde las carpas) fue consiguiendo el efecto esperado. El mejor momento, como casi siempre, la despedida brazos en alto con “Never Let Me Down Again”.
The Rakes D
os orejas y el rabo para unos de los grandes triunfadores del festival por si a alguien le quedaba la duda de si los londinenses estarían a la altura para cerrar un festival hasta entonces apoteósico y más todavía tras el huracán rakes. Con sus rastrillos barrieron a base de punk y rock en un éxtasis que recordó a los mejores momentos de The Strokes dos días antes. Las canciones de su disco “Capture/Release” son todas hits potenciales que avasallaron en el directo. “Work Work Work” o “Retreat” se han colado ya entre los mejores momentos del festival. Y es que su frontman, Alan Donohoe, parece estar poseído por el espíritu de Ian Curtis. Larga vida a The Rakes.
Yann Tie
rsen Los que esperaban una especie de momento B.S.O. en el Fiberfib.com, deberán acudir, una vez más, a Goodbye Lenin o a Amèlie para saciar sus ansias instrumentales que, por otra parte, debieran haber quedado ampliamente superadas tras la escucha en vivo de temas como “La Rade” o sobre todo “Monochrome”, una de las maravillas que Tiersen regaló aquella tarde junto con algún solo de violín que llegó a provocar alguna lágrima evaporada y cientos de palmas doloridas de tanto aplaudir. Multitud de muchachas de gafas y chicos de los que leen ensayística se agolpaban para adorar al galo, quien devolvió en forma de rabioso e inmaculado rock poético todo ese apoyo de la jet musical del Fib.
dEUS
La vuelta al estrado de los belgas los trajo al FIB para presentar su esperado trabajo, “Pocket Revolution”, tras un impás de largos años que ha hecho que muchos de los fans de la época gloriosa de la banda, la de “Worst Case Scenario” (allá por mediados de los 90), ni siquiera se acuerden de lo extraños que solían ser dEUS. Combinaron temas reconocibles en su estructura pop-rock como “What we talk about” o la enorme “Bad Timing” con momentos más experimentales y aburridos para los presentes (“Instant Street”), y acudieron puntualmente a su vena más densamente macarra (ese estribillo de Suds and Soda que sigue siendo el himno de la banda). Heterogéneos y con altibajos ellos, al igual que los ánimos de los que allí se congregaron.
Placebo
Para quienes los habíamos visto una semana antes en El Ejido no hubo sorpresas. Hasta bien avanzado el show, el bueno de Brian y sus dos colegas de toda la vida fueron disparando únicamente temas de su último álbum, “Meds”, a lo que el comentario general era, primeramente, ‘pues este disco no está tan mal’ para pasar a ‘se están pasando’ y terminar con ‘pero que hijos de…’. Sin duda las plataformas antimolko salieron victoriosas y, lo que es peor, cargadas de razones para dar la coña hasta la próxima fecha en nuestro país. Una lástima para ellos que, tras desplegar con rabia “Every You, Every Me” y “The Bitter End” se nos olvidara el tostón que llevábamos encima, máxime cuando comenzaron los acordes de “Running Up That Hill”, la versión de Kate Bush con la que, a lo Men In black, terminaron de borrar de la mente de los asistentes la infamia de la primera mitad de su actuación.
Franz Ferdin
and … O cómo hacer felices a 35.000 personas. A la banda que lidera Alex Kapranos le deberían hacer una estatua de mármol en medio del escenario Verde con una placa conmemorativa que rece: “El 22 de Julio de 2006 algo muy grande pasó aquí mismo”. Y es que el rock de los de Glasgow supo a gloria, se llegó a ver a más de uno arrodillado ante lo que tenía delante, que no fue otra cosa que historia del rock moderno. Pocas (ninguna) banda pueden presumir de que el 100% de sus temas sean absolutos éxitos arrolladores que además, son manejados con maestría y perfectamente estructurados en un directo avasallador. “Do You Want To”, “Take Me Out”, “This Fire”, “Come On Home”…. no dan lugar al descanso y enganchan mil veces más que la más potente de las drogas. Sangre, sudor y lágrimas en el escenario. Gracias por existir.
Madness
El punto de verbena popular lo pusieron los británicos, que lograron sacar del público y de sí mismos los mejores pasos de baile que se recuerdan en el festival. También hacen falta momentos así, ska, reggae y lo que nos quieran echar, con la banda gustándose incluso en sus comentarios entre canciones (impagable lo de ‘Suggs’ dirigiéndose a los ingenieros de sonido para que pudiesen escuchar bien el concierto los púas del puente y de la montaña). Son una apuesta segura en un evento de masas, y ellos lo saben. Por eso van sobrados. Desde el inicio con “One Step Beyond” pasando por “House Of Fun”, “Bed and Breakfast”, “Our House” y las versiones de Max Romeo y de The Doors, aquello fue un jolgorio de aúpa.
Pixies Algo lángu
idos, lentitos y con un flojo sonido que les hacía notar distantes se presentaba la banda de Frank Black en el Escenario Verde. Evidentemente, en nada les ayudó el parón de veinte minutos provocado por el abatimiento parcial de las vallas de seguridad del escenario, tras el cual volvieron con una acertadamente pausada “Wave of Mutilation”. Menos mal que se basaron en el repertorio de finales de los 90, el mismo que los hizo grandes, y con “Levitate Me”, “Monkey Gone To Heaven”, “Where’s My Mind”, “Here Comes Your Man” o “Debaser”, (que finalmente no será recordada como uno de los momentos de esta edición), salvaron un show que nació gafado. Cerró esta vez Kim Deal con “Gigantic”.Echo & The
Bunnymen El ahora sexteto que lidera Ian McCulloch son unos maestros en el manejo de mil recursos musicales en el escenario, la guitarra de Will Sergeant sigue ofreciendo cursos acelerados de cuerdas al respetable, que disfrutó como nunca de cortes de LP “Siberia”, como “Stormy Weather”o “Of a Life”, sin echar en falta los mayores clásicos de la banda, especialmente “The Killing Moon”.The Stroke
s El comienzo con “Juicebox” preveía el triunfo total. Eran quizá el último gran islote que le quedaba al FIB por conquistar, y los neoyorquinos cumplieron ofreciendo un set demoledor, sin apoyarse excesivamente en el frágil “First Impressions of Earth”, y disparando sin parar temas de su obra central, “Is This It”. Casablancas ejerce de frontman pero no apabulla, demostrando que estan a años luz de contemporáneos hypes como The Libertines. Y es que el tiempo da la razón. “Reptilia”o “Last Nite” sonaron ya a clásicos atemporales en un escenario que acabó rendido a sus pies. Thanks.Mojave 3 Servidor se encontraba
esperando “Breaking The Ice” como agua de Mayo, cuando se dio cuenta de que Neil Hastead, el más americano de los ingleses, tenía muchísimo más que ofrecer que las nuevas efervescencias de su “Puzzles Like You”, esto es, brochazos de Folk-pop y destellos de americana en un escenario demasiado hooligan para las trazas de los de Reading.The kooks L
a banda de Luke Pritchard andaba pavoneándose por backstage momentos antes del concierto como si la cosa no fura con ellos, y salieron victoriosos del escenario principal disipando todas las dudas acerca de su programación en el mismo. “Naive” o “Sofa song” sonaron rotundas y urgentes, demostrando que son una de las bandas con más futuro de la nueva ola británica.El Columpio Asesino Han podido continuar en esta edición su relación amorosa con el festival (saltaron a la fama como vencedores del proyecto Demo) en lo que era su gran prueba de fuego, y lo solventaron a base de intensidad de guitarras, bases y detalles electrónicos para un fenomenal directo. Especialmente celebrada fue “¡Aha…!”, el sudoroso Vodafone FIB Club resultó ser el escenario perfecto para el bizarrismo y la trangresión del que se ha convertido en uno de los temas de esta edición.
Morning Runner Menuda cara debieron poner Matthew Greener y los suyos el día que les comunicaron que cerraban el escenario Verde después de la avalancha Franz ferdinand. El poco público asistente que quedaba a esas horas – la mitad de estaba ya sumido en la vorágine electrónica – asistió a un show muy deslucido, que únicamente se levantó con “Burning Benches”, y que solo agradecieron los fans de Coldplay que se encontraron ante un fiel reflejo de su banda favorita. Hay que revisar ese orden de actuaciones, señores de Maraworld. Nada Surf, por ejemplo, hubiesen dado mucho más juego en el fin de fiesta del Sábado.
Morriss
ey Apareció (ja) el megacrooner de nuestros tiempos ante para hacer frente a las más grandes expectativas que se habían creado este año con una imagen de Oscar Wilde dominando el escenario para hacernos recordar que la poesía sigue estando muy cerca de la música. El comienzo con “Panic” hizo presagiar una gran noche plagada de jitazos, y así fue durante la primera mitad del show, con el ex Smiths paseando modelitos de Mark & Spencer y exhibiendo su clásica pose de león dominante. “Irish Blood , English Heart”, “The Youngest was The Most Loved”, “First Of The Gang To Die” o “You Have Killed Me” iban cayendo en un concierto que utilizó para homenajear a Syd Barret y que fue de más a menos, dando paso a una segunda mitad plagada de medios tiempos y baladas como “Let Me Kiss You” que terminó dejando fríos a los no iniciados en la asignatura Morrissey. Le dio tiempo a pedir tímidas disculpas por su espantada de hace dos años, si bien lo ideal hubiese sido hacerlo con “Suedehead”, la cual se echó en falta al igual que “There’s a Light That Never Goes Out”. Sobresaliente de cualquier forma. “Perdona siempre a tu enemigo, no hay nada que le enfurezca más” (Óscar Wilde)Depeche Mode
Más de uno se frotaba los ojos cuando veía a los de Basildon en el cartel del FIB 2006. Son una de las bandas con más seguidores en todo el mundo y su inclusión ha supuesto un hito en la programación del festival. Guitarreros como nunca, y con un Gahan exhibicionista hasta las trancas, agarrando sus testículos con descaro para hacer las delicias de los asistentes. Mucho ayudó que el escenario fuese dignamente adaptado al show de luz e imágenes que ofrecen en sus fechas de gira. Su ya clásica retahíla de hits “World in my Eyes”, “Photographic”, “Somebody” o “Behind The Wheel” (celebradísima por los “compis” que se dignaron a visitarnos desde las carpas) fue consiguiendo el efecto esperado. El mejor momento, como casi siempre, la despedida brazos en alto con “Never Let Me Down Again”.The Rakes D
os orejas y el rabo para unos de los grandes triunfadores del festival por si a alguien le quedaba la duda de si los londinenses estarían a la altura para cerrar un festival hasta entonces apoteósico y más todavía tras el huracán rakes. Con sus rastrillos barrieron a base de punk y rock en un éxtasis que recordó a los mejores momentos de The Strokes dos días antes. Las canciones de su disco “Capture/Release” son todas hits potenciales que avasallaron en el directo. “Work Work Work” o “Retreat” se han colado ya entre los mejores momentos del festival. Y es que su frontman, Alan Donohoe, parece estar poseído por el espíritu de Ian Curtis. Larga vida a The Rakes.Yann Tie
rsen Los que esperaban una especie de momento B.S.O. en el Fiberfib.com, deberán acudir, una vez más, a Goodbye Lenin o a Amèlie para saciar sus ansias instrumentales que, por otra parte, debieran haber quedado ampliamente superadas tras la escucha en vivo de temas como “La Rade” o sobre todo “Monochrome”, una de las maravillas que Tiersen regaló aquella tarde junto con algún solo de violín que llegó a provocar alguna lágrima evaporada y cientos de palmas doloridas de tanto aplaudir. Multitud de muchachas de gafas y chicos de los que leen ensayística se agolpaban para adorar al galo, quien devolvió en forma de rabioso e inmaculado rock poético todo ese apoyo de la jet musical del Fib.dEUS
La vuelta al estrado de los belgas los trajo al FIB para presentar su esperado trabajo, “Pocket Revolution”, tras un impás de largos años que ha hecho que muchos de los fans de la época gloriosa de la banda, la de “Worst Case Scenario” (allá por mediados de los 90), ni siquiera se acuerden de lo extraños que solían ser dEUS. Combinaron temas reconocibles en su estructura pop-rock como “What we talk about” o la enorme “Bad Timing” con momentos más experimentales y aburridos para los presentes (“Instant Street”), y acudieron puntualmente a su vena más densamente macarra (ese estribillo de Suds and Soda que sigue siendo el himno de la banda). Heterogéneos y con altibajos ellos, al igual que los ánimos de los que allí se congregaron.Placebo
Para quienes los habíamos visto una semana antes en El Ejido no hubo sorpresas. Hasta bien avanzado el show, el bueno de Brian y sus dos colegas de toda la vida fueron disparando únicamente temas de su último álbum, “Meds”, a lo que el comentario general era, primeramente, ‘pues este disco no está tan mal’ para pasar a ‘se están pasando’ y terminar con ‘pero que hijos de…’. Sin duda las plataformas antimolko salieron victoriosas y, lo que es peor, cargadas de razones para dar la coña hasta la próxima fecha en nuestro país. Una lástima para ellos que, tras desplegar con rabia “Every You, Every Me” y “The Bitter End” se nos olvidara el tostón que llevábamos encima, máxime cuando comenzaron los acordes de “Running Up That Hill”, la versión de Kate Bush con la que, a lo Men In black, terminaron de borrar de la mente de los asistentes la infamia de la primera mitad de su actuación.Franz Ferdin
and … O cómo hacer felices a 35.000 personas. A la banda que lidera Alex Kapranos le deberían hacer una estatua de mármol en medio del escenario Verde con una placa conmemorativa que rece: “El 22 de Julio de 2006 algo muy grande pasó aquí mismo”. Y es que el rock de los de Glasgow supo a gloria, se llegó a ver a más de uno arrodillado ante lo que tenía delante, que no fue otra cosa que historia del rock moderno. Pocas (ninguna) banda pueden presumir de que el 100% de sus temas sean absolutos éxitos arrolladores que además, son manejados con maestría y perfectamente estructurados en un directo avasallador. “Do You Want To”, “Take Me Out”, “This Fire”, “Come On Home”…. no dan lugar al descanso y enganchan mil veces más que la más potente de las drogas. Sangre, sudor y lágrimas en el escenario. Gracias por existir.Madness
El punto de verbena popular lo pusieron los británicos, que lograron sacar del público y de sí mismos los mejores pasos de baile que se recuerdan en el festival. También hacen falta momentos así, ska, reggae y lo que nos quieran echar, con la banda gustándose incluso en sus comentarios entre canciones (impagable lo de ‘Suggs’ dirigiéndose a los ingenieros de sonido para que pudiesen escuchar bien el concierto los púas del puente y de la montaña). Son una apuesta segura en un evento de masas, y ellos lo saben. Por eso van sobrados. Desde el inicio con “One Step Beyond” pasando por “House Of Fun”, “Bed and Breakfast”, “Our House” y las versiones de Max Romeo y de The Doors, aquello fue un jolgorio de aúpa.La Contracrónica
Do you speak my language?
Cuando hace unos meses salió a la venta el cd titulado “De Benidorm a Benicássim” , pocos podíamos componernos la idea de que tras el divertido título se escondía una malévola premonición. Las hordas invasoras provinentes de las anglo islas ha provocado que el prototipo de fiber se haya convertido en una suerte de paleto-hooligan cervecero que se pasa la tarde deshidratado pegando botes a las cinco de la tarde viendo a su efímero hype MTV/NME (llámese She Wants Revenge) pero que cuando toca un grupo fuera de su corta órbita cerebral (llámese Deus) exhiben su poco respeto hacia el restante público y los propios artistas. El incidente de la pequeña avalancha durante Pixies nunca hubiese tenido lugar sin su estimable colaboración.
El FIB se ha hecho grande durante todos estos años gracias a los fibers, gente (de todos los lados) que acudían al festival provistos de una notable cultura musical media, que hacían que cada concierto en el Verde tuviese un ambiente singular, era, si se permite, el espíritu de Benicássim. Y ahora la organización parece querer dar la espalda a todo eso con lo que han crecido durante más de diez años para abrirse, prioritariamente, al mercado anglosajón.
Ciertamente, no soy capaz de imaginar cómo el próximo festival de Reading hace una campaña para la venta de más del 50% de sus abonos en España y Portugal… Por el bien de todos, esperemos que no sigan por ese camino.
Do you speak my language?
Cuando hace unos meses salió a la venta el cd titulado “De Benidorm a Benicássim” , pocos podíamos componernos la idea de que tras el divertido título se escondía una malévola premonición. Las hordas invasoras provinentes de las anglo islas ha provocado que el prototipo de fiber se haya convertido en una suerte de paleto-hooligan cervecero que se pasa la tarde deshidratado pegando botes a las cinco de la tarde viendo a su efímero hype MTV/NME (llámese She Wants Revenge) pero que cuando toca un grupo fuera de su corta órbita cerebral (llámese Deus) exhiben su poco respeto hacia el restante público y los propios artistas. El incidente de la pequeña avalancha durante Pixies nunca hubiese tenido lugar sin su estimable colaboración.
El FIB se ha hecho grande durante todos estos años gracias a los fibers, gente (de todos los lados) que acudían al festival provistos de una notable cultura musical media, que hacían que cada concierto en el Verde tuviese un ambiente singular, era, si se permite, el espíritu de Benicássim. Y ahora la organización parece querer dar la espalda a todo eso con lo que han crecido durante más de diez años para abrirse, prioritariamente, al mercado anglosajón.
Ciertamente, no soy capaz de imaginar cómo el próximo festival de Reading hace una campaña para la venta de más del 50% de sus abonos en España y Portugal… Por el bien de todos, esperemos que no sigan por ese camino.
Etiquetas: benicassim, cronica, festival, fib, morrissey, resumen

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